viernes, 2 de julio de 2010

La Leyenda

Luego de que se hubiera silenciado la leyenda del pop, muchos de sus detractores comenzaron a aparecer en los medios manifestando alegrías y gozos por la pérdida, del más grande músico de todos los tiempos, Michael Jackson. Sin embargo, un año más tarde, parecieran ser más las voces de quienes, luego de su aniversario de fallecido, han elogiado los alcances e improntas que ha dejado en los ritmos musicales modernos.

El día de su muerte miles de diarios, a nivel internacional y en más de 50 idiomas, titulaban en primera página: “El Rey del Pop ha Muerto”. Muchos alegaron homicidio, otros tantos hablaron de sobredosis en sus medicamentos, pero más allá de las causas de su fallecimiento, existe el hecho histórico imborrable del revuelo que causó el partir de este mundo.

Ha de ser por la forma en la que vestía, o simplemente por sus estrafalarios gustos y gastos, o debe haber sido por sus escándalos emocionales que envolvían a mujeres famosas y no tan famosas; hasta de pedófilo fue catalogado. Comentarios acerca de su falta de autoestima y las muchas cirugías plásticas fueron centro de discusión en cafés, restaurantes y hasta lugares de esparcimiento.

Fue el hombre que cambió su apariencia y modo de vida gracias a las prodigiosas obras maestras musicales que realizó; fue el hombre con un Peter Pan interno que le llevó a adquirir bienes tan costos y excéntricos como “NeverLand” (La tierra del Nunca Jamás); fue el hombre de las mil narices; fue el hombre que auxilio cientos de niños en África; fue el hombre que compartió gran parte de su fortuna con los más necesitados; fue el hombre del que cientos de medios masivos tuvieron algo que decir; fue el hombre que causó más conmoción en el mundo entero; fue el hombre… fue el hombre…

Y aunque muchos crean que este escrito no tiene dirección alguna, se equivocan, simplemente fue el hombre, que aunque después de un año de fallecido, aún dejó mucho de qué hablar y este espacio no es suficiente para lograr describir con palabras lo que esta leyenda dejó como legado.

Andrés DLaRosa